
Si juntamos todos los hechos resulta obvio que la persona más joven es el testigo del crimen. El, o ella, no era el asesino, ni el cómplice o la víctima. Ahora, a juzgar por el segundo hecho, podemos decir que la hija era la más joven de la familia, también es obvio del cómplice y la víctima eran varones, entonces la víctima era el hijo y su madre lo mató con la ayuda de su padre.



